Ocho años viajando a Valencia y por primera vez nos recibe una ciudad negra, llena de oscuridad. ¿Será que se fue la luz? o ¿El terminal está cerrado? Una muchacha muestra intención de caminar, pero la persona a cargo del grupo le dice, mejor espera que todos bajen del autobús ¡no se ve nada allá adentro! Luego de cinco minutos, una docena de personas seguimos la luz de una linterna que apenas mostraba el camino, al concluir nuestro corto viaje y mirar la salida ya nos estaban esperando, quien sabe si un taxi se hubiese atrevido a trabajar en esa oscuridad, esta vez tuvimos suerte.

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